Platicando entre compadres, uno de ellos confiesa sus problemas de disfunción y su compadre le recomienda a un especialista que puede ayudarlo.
Llega el señor al consultorio, le plantea su problema al Doctor, y entonces le receta unas pastillas muy fuertes para tener erecciones, haciendo énfasis en que solo remojando el pene en lechita fría se corta el efecto.
Después de un día arduo de trabajo, el tipo llega a su casa y ve a su esposa muy sexy, entonces recuerda las pastillas, se toma un par y comienza a hacer el fuerte efecto, sube a su esposa a la recamara hasta que sale gritando la señora pidiendo por piedad que desista de penetarla.
No saciado el cabrón se tira a la sirvienta, la vecina, la de la tortilleria, la de la tiendita y hasta al puto de la colonia que por ahi pasaba.
Pero por más que cogía no podía saciarse, entonces recordó como cortar el efecto. Fue al refrigerador por leche y puso a remojar su pene.
En eso va entrando la sirvienta a la cocina, se da cuenta de lo que está haciendo el patrón y comienza a gritar:
¡ CORRAN, CORRAN, QUE EL HIJO DE LA CHINGADA ESTÁ RECARGANDO !
Via: Elmierdero




noviembre 1st, 2008
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